Nepal, recuerdos de una aventura difícil olvidar
Escrito por Paquita
Es necesario Flash Player para ver este contenido.Partimos el 31 de julio de Valladolid vía Madrid- Doha (Qatar)- Katmandú (Nepal). La expedición formada por cinco personas, llevábamos la ilusión de conocer un país diferente y sobre todo de hacer “trekking” por lugares diferentes a los que estamos acostumbrados.
Del país nos habían contado de todo pero queríamos experimentarlo nosotros mismos. Queríamos ver sus templos, monumentos… todo lo que le hace ser Patrimonio de la Humanidad y sobre todo queríamos ver su cultura y forma de vivir, en fin, todo lo que el país pudiera ofrecernos.
El primer contacto fue sumamente agradable pues nos estaban esperando en el aeropuerto tres personas con nuestro anagrama de “Senderismo Sermar”, nos colocaron un collar de flores naturales a cada uno y nos llevaron en su coche a la agencia para darnos la información del viaje, tener un primer contacto con nuestro guía de trekking y llevarnos al hotel. Nos sentimos como en casa.
Del aeropuerto a la agencia, que está en el centro de la ciudad, ya pudimos ver parte del país, nos pareció un “caos” aparentemente no hay normas ni reglas para nada, en la calle conviven las personas, los perros, las vacas, las bicicletas, las motos, los coches todos en un número muy elevado, por lo que los vehículos utilizan sus claxon para poder circular sin que ocurra nada. ¡¡Que desastre!!
Peor nos pareció cuando al salir por la noche nos dimos cuenta que no hay alumbrado, todo está a oscuras, las calles no tienen nombre, no están asfaltadas y como estamos en época de lluvias hay charcos. Esta noche ya nos dimos cuenta de que estábamos en un país diferente y había que amoldarse a él.
En la ciudad de Katmandú visitamos los templos de Swayambunath (dios que nació el mismo) también llamado templo de los monos por la cantidad de estos animales que viven allí, Bhaktapur (pueblo medieval muy bonito), Katmandú Durbar Square, Patan Durban Square (uno de los tres antiguos reinados del Valle de Katmandú, Pashupatinath (lugar sagrado de cremación para los hindúes), y Boudanath, hasta hace poco la estupa budista más grande del mundo.
No sabemos decir cual nos ha gustado más, cada templo es diferente, lo que más nos ha llamado la atención es que no sabíamos si estábamos en la calle o en un templo, es un concepto muy diferente al nuestro, puedes andar por varias callecitas o una plaza y ser un templo.
Nuestro guía Gouta nos iba contando todo lo referente a los lugares que visitábamos, el primer día escuchamos por primera vez el mantra de “Om Mani Padme Hum”, (que fuimos tatareando durante todo el viaje) él nos dijo su significado y el por qué de los molinillos de oración, estábamos como en una nube, no dábamos abasto en hacer fotos, queríamos cogerlo todo.
El último día el guía Arial nos llevó a conocer Pashupatinath, teníamos ganas de ir, pero fue muy impresionante ver purificar a los muertos y después quemarles tirando sus cenizas al río.
Era el día de la fiesta de mujeres, vimos cientos? Quizá más, todas vestidas con sus “saris rojos” símbolo de pureza, todas eran mujeres casadas.
Cada Historia, cada Templo, cada Estupa era vista y escuchada con gran atención y admiración, el país ya nos parecía otra cosa, ya no era desastre, la riqueza cultural es incalculable, cada dos edificios uno es un monumento, las dos religiones hinduista y budista conviven sin problemas, Algo había cambiado en nosotros.
El día 4 de agosto empezamos las jornadas de “Trekking”.Desde Pokhara a Birethanti viajamos en taxi y fuimos divisando el Annapurna Sur, el Machhapuchhre, el Hinnchuli y el Annapurna 2, nos llenó de satisfacción ver estos picos nevados y tan cerca de nosotros.
Partimos de Birethanti (1050) y tenemos que regresar al mismo punto cinco días más tarde pasando por Ulleri (1960) - Ghorepani (2860) - Poon Hill (3195) -Tadapani ( 2630)- Grandrung (1940). En el primer pueblo conocemos a los porteadores que nos van a acompañar en nuestro recorrido, aunque hemos procurado llevar buenas mochilas para que el esfuerzo sea llevadero, al verlos sentimos una mezcla de compasión y pena, (no estamos acostumbrados a esto) sobre todo al ver a uno de ellos con chanclas, llevan nuestras cosas, sacos para que podamos dormir, su ropa y fruta y pan para que podamos comer los cinco días. Solo hablan nepalí, el guía Tilak, que se defiende bien con el castellano nos hace de traductor.
Las rutas, duras, tres días de subidas y dos de bajadas con grandes desniveles y sobre todo ¡muchas escaleras! de piedra natural y muy irregulares de altura. A medida que vamos subiendo se va notando más la humedad, hemos tenido dos días que no ha dejado de llover de día y de noche.
El paisaje espectacular, hemos cruzado unas zonas selváticas con una vegetación exuberante y gran cantidad de torrentes y cascadas por todos los lados, hemos cruzado puentes de todas clases, desde los metálicos que cimbreaban a los que simplemente era un tronco o dos que a veces giraban. Según vamos subiendo nos van adelantando niños y niñas que vienen del colegio, cada día tienen algo más de una hora para subir a sus casas y media hora para bajar al colegio, nos enseñaron lo que llevan en sus mochilas, un libro de inglés, todos o la gran mayoría del país habla inglés.
A medida que vamos subiendo, dejamos de ver aldeas, casas, ya solo vemos personas cuando llegamos al “lodge” donde comemos y dormimos. La vida en los lodges es muy peculiar, hasta las 19,30h que se cena no tienes nada que hacer y después de cenar solo dormir para el día siguiente madrugar. Los lodges son edificaciones hechas con materiales poco pesados, latones, madera de ocumen, muy poco cemento, hay que pensar que todo lo que allí hay, ha tenido que subirse con porteadores o mulas por estas escaleras.
Hemos tenido noches duras por la humedad y porque según vamos subiendo, dormimos menos horas, a la una de la madrugada estamos todos despiertos.
Desde el primer día se crea muy buen ambiente entre las nueve personas que formamos la expedición, tenemos muchas horas para estar juntos y hablamos de todo, jugamos a las cartas, compartimos el embutido y las aceitunas que llevamos, bebemos “rossi” cerveza, se ha creado una empatía difícil de describir y los sentimientos ya son diferentes.
Los porteadores no solo se ocupan de llevar nuestras mochilas, son los encargados de que nos sintamos bien en cada momento, van pendientes de nosotros, desvían torrentes para que pasemos mejor, ayudan a cruzar puentes, se paran si vas cansado, atienden en la mesa… se desviven para que nos sintamos bien.
Después de estos días nos hemos dado cuenta que es su carácter, es la forma de ser que tienen los habitantes de este país, son hospitalarios, generosos… muy buenas personas.
El recuerdo que traemos es que es un país diferente donde lo mejor son las personas que lo habitan, aquí no hay prisas, ni ambiciones, ni competitividad, adoran a sus dioses y no explotan sus templos, se conforman con muy poco.
Es un país con unos niños preciosos y muy tímidos, que van a la escuela y cantan los números en inglés, que todo el mundo te saluda, te agradece cualquier detalle, que les encanta que les hagas fotos y si pueden ayudarte lo hacen de corazón.
En la despedida también nos sorprendieron. Shurex vino al hotel a despedirnos y nos puso un Khata a cada uno (es el velo de la buena suerte que habíamos visto en algún templo).
Hemos vivido una auténtica aventura que será difícil olvidar.
Por todo DHANEBAD NEPAL.NAMASTE
Muchas gracias Paquita por este regalo. Detalles del viaje